miércoles, julio 26, 2006

Sé verle del revés

¿Qué tiene de peculiar el título del post de hoy? Bien, muy bien. Se trata de un palíndromo perfecto (incluso coincide el acento). No obstante, el motivo de traer este enunciado no era el hecho de repasar un concepto que hace poco surgió en esta bitácora (personal). Lo traía a colación para poner el énfasis en que la frase ejemplifica un caso de “leísmo”. La gramática propone como correctas las frases: “Verlo al revés” o “Verla al revés”. El título “Verle del revés” es una exigencia para formar el palíndromo, pero también ilustra uno de los errores gramaticales más generalizado, tanto que la RAE (con su eslogan “Limpia, fija y da esplendor”) se ha visto forzado a tolerarlo, a hacer la vista gorda. Encuentro leísmo (utilizar la forma le o les como sustituto pronominal de complemento directo, referente de personas individualizadas: “Ver a Luis” = “Verlo”) no sólo en conversaciones de la calle sino en la obra de consagrados escritores, incluso hispanoamericanos. Sin duda corren malos tiempos para lo normativo (prescriptivo) y la institución académica cede constantemente a impulsos descriptivos (uso de los hablantes). Quizá por ese motivo también en la última edición impresa del DRAE, la vigésimo segunda, por primera vez en su historia, aparecen como lemas (entradas) palabras en cursiva (itálica o bastardilla), algo así como anglicismos en cuarentena, porque su grafía recuerda excesivamente su origen bárbaro, aunque son palabras (con su respectiva pronunciaciones) alejadas de lo castizo de la lengua castellana o española.