miércoles, julio 19, 2006

Burro y mantequilla


¿Qué tienen que ver “burro” y “mantequilla”? Los cinéfilos malintencionados —o con buena memoria— pueden acordarse de la importancia de este derivado lácteo en la película Último tango en París, interpretada por un bestial Marlon Brando. Pero estamos hablando de “burro” y “mantequilla” y para una posible relación recordemos que en italiano la palabra “burro” significa ‘mantequilla’. Una anécdota como ésta nos lleva a una de las dicotomías que articula gran parte de la reflexión filosófica, desde los griegos, la de “naturaleza ~ convención”. Sin embargo, a veces tendemos a cierta semejanza por encima de las lenguas: mother (inglés), Mutter (alemán), moeder (holandés), moder (danés), mater (em latín y derivados) —mãe (portugués), madre (español o castellano), mare (catalán), mère (francés) y un largo etcétera. Consultando una enciclopedia de Internet (v. aquí) obtengo las siguientes informaciones sobre lista de raíces indoeuropeas: mā-ter (‘madre’) daría mair (srmenio), motër (albanés), motina (lituano), máthair (irlandés), māter (latín), mētēr (griego), mat' (ruso), mātr (sanscrito), mācer (tocario), Mutter (alemán), mother (inglés), mam (galés). Aunque el espíritu de la diferencia puede acabar triunfando y la cerilla del castellano, en catalán se dice misto o llumí, en portugués fósforo, en francés allumette, match (inglés), fiammifero (italiano), Streichholz (alemán), taendstick (danés) y en neerlandés lucifer, valga el ejemplo.

¡Qué bonitas palabras para un manual de gramática histórica o para un tratado de evolución semántica de las palabras!

¿Cómo no va a tener razón la sabiduría popular que nos recuerda: «nunca te acostarás sin saber una cosa más»?