Morriña, saudade, banzo, blues (1/3)
Ya afirmé que me gustaría que los gallegos escribiesen su “morriña” con NH, pero si huyo del significante y me fijo en su significado me encuentro con una de las palabras más bellas en cualquier cultura: la idea de una muerte pequeña, dulce (parece un oxímoron), un temible concepto que, por la presencia del diminutivo, no debe de ser tan trágico.Lo mismo sucede en la palabra del portugués “saudade”. Antiguamente, existiría el término “solidade” (como en castellano o español, “soledad”). A esa idea de ‘solidão’ se le cruzó otro significante, “saúde” (cast. ‘salud’). El resultado de esta maravillosa alquimia es “saudade”, que yo, al igual que “moriña”, quiero leer como una soledad gozosa, saludable. En efecto, “moriña” y “saudade” no evocan un carácter mórbido, como podría ser la palabra “melancolía”, que remite a la teoría de los humores y concebir la nostalgia como desequilibrio orgánico, verdadera enfermedad.
La “moriña” y la “saudade” la inventan dos pueblos (¿padre e hijo?) de emigrantes y descubridores. Las lágrimas de la “moriña” y de la “saudade” son las del mar, del Océano Atlántico, Finisterrae, porque por esas aguas discurren el éxodo de personas y el sentimiento de nostalgia que arraiga, por la ausencia. Hoy, Galicia y Portugal son lugares de “inmigración”, pero hace poco —muy poco— el propio mar se llevaba especialmente a los hijos y esposos. A través de la lengua, los gallegos rioplatenses o los brasileños guardan la memoria de ese sentimiento tan importante. Existen conexiones evidentes, porque encuentro en portugués la expresión “morrer de saudades”. No es simple hipérbole, sino, mejor, una compleja antítesis: porque se trata de una muerte que da fuerzas para seguir viviendo.


1 Comments:
Esta serie de tres capítulos es perfecta, enhorabuena. Veo que has seguido las instrucciones que te di en lo que respecta a cómo publicar en orden una serie así. Un saludo.
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