martes, junio 27, 2006

Elogio de NH


NH puede traer a la mente del lector el nombre de una cadena de hoteles. Sin ánimo de propaganda (subliminal) alguna, mi referencia espontánea y primera de NH es la del dígrafo en lengua portuguesa correspondiente a la Ñ de la lengua castellana o española y a NY del catalán.

La H otorga levedad a NH y quizás sea tan casual que el portugués tenga en -INHO la forma típica de morfema derivativo diminutivo. Efectivamente, los apelativos cariñosos “fofinho” y “fofinha” resultan más “fofos”, en portugués, por la presencia de esta H, en NH, tan muda y transparente.

Esta H, al ser muda en muchas lenguas connota un carácter aristocrático, porque fonéticamente no es importante (en el caso de NH marca el carácter palatal de la nasal). Conocí un escritor apellidado “Blanco” que reclamaba escribir su nombre con H final: “Blancoh”. Con esta H gráfica, sin alterar la pronunciación, se logra una singularidad fuera de lo normal.

La grafía NH es un traducción de la lengua provenzal, de la época de los trovadores medievales. El occitano y el gallegoportugués fueron las lenguas de los Cancioneros. Alfonso X, el Sabio, a quien debemos la normalización e impulso de la lengua castellana, no dudaba en elegir, sin embargo, el gallegoportugués para su obra lírica. Los estudiosos afirman que sus Cantigas de Santa María quizá sea la obra más personal (lo del “negro literario” no es un invento de nuestros días). Alguna razón tendría el culto monarca, porque, sólo fijándonos en su sobrenombre, vemos que no era tonto.