jueves, junio 22, 2006

I love NY (3/3)


Un ejemplo del colmo del “cagadubtismo” esencial de lo catalán fue el reciente pasado referéndum a favor o en contra de un nuevo “estatut”, sin entrar a valorar en absoluto los resultados. Aunque casi por definición en contiendas electorales nunca existan perdedores: la lectura de todos los partidos es favorable a sus intereses, ¿alguien me podría explicar que significaba realmente votar NO? Al votante del NO se le sometió a una despiadada esquizofrenia de choque. ¿No es un ejemplo de perfecto cagadubtis catalannis el Sr. Piqué? ¿Quién, sin ese espíritu contradictorio, tan de “cagadubtes”, sería capaz de “evolucionar” desde una posición antifranquista de activo dirigente del partido comunista de la época (PSUC) a actual presidente del partido conservador de Cataluña (PP), cuyo ideario es fundamentalmente autopunitivo con el hecho diferencial catalán? Propongo que, en vez de la pegatina de un burro, optemos, para adornar nuestros coches, por una fotografía de este incombustible político, que, como perfecto catalán, uno se lo imagina (después del puente aéreo) contándole chistes malos de catalanes a Rajoy, abriendo exageradamente las vocales y con un deje inconfundiblemente velar de las L, y desternillándose ostentosamente. Como buen catalán, la “procesión” le debe de ir por dentro y la “profesión”, por fuera.

Ahora sé que me he dejado llevar por la pasión y acaloramiento de la reflexión política y he caído en el peor de los defectos: creerme la validez de los tópicos o estereotipos.
Mea culpa