sábado, agosto 19, 2006

Trama 19 – Ascenso (1/1)

Se llama Maki Kaji y tiene 54 años. Nació en Hokkaido, pero vive en Tokio. Con este último dato acabas confirmando la hipótesis de que estoy hablando de un japonés.

Su historia es el fascinante relato de una persona que se eleva desde lo más bajo y alcanza un lugar de preeminencia entre sus iguales.

Nadie habría dicho que aquel niño, hijo único, que se pasaba la mayor parte de su infancia encerrado en casa, incluso con llave, con la única visión del padre de espaldas, al marchar al trabajo, hoy en día estaría casado y tendría dos hijas, de 28 y 22 años, y viviría el éxito como empresario, presidente de la editorial Nicoli, con un estadio de autorrealización personal que sería el fruto de un hedonista disfrute de la vida y de un sano extrovertismo.

De niño quería ser escritor. Admiraba a un vecino del barrio, al novelista de éxito Hideo Kobayashi (juro que no he leído nada de él). No sólo eran su fama y sus libros, sino también la bonita casa en que habitaba lo que le atraía al adolescente Maki. Por ello, estudió filología; pero, de espíritu práctico, aprendió pronto que las letras no daban dinero y lo buscó en otros trabajos.

Como en los relatos de éxito, trabajó de albañil, soldador, camarero, limpiador de vagones de tren... trabajos duros que forjan carácter y que le hacen optar por la industria de la cultura, para convertirse en manager de músicos y cantantes, populares como Jun/Nene (tampoco conozco en absoluto la historia discográfica de Japón).

El antiguo sueño literario lo llevó a trabajar en una editorial y allí lo aprendió todo acerca de costes de producción, de diseños, de tintas, de papeles, de imprenta... Con 26 años, no obstante, compró una modesta revista de pasatiempos del sello norteamericano Dell y la lanzó con 500 ejemplares, lo que empezó como un fracaso, porque se olvidó de imprimir el precio y acabó malvendiendo la tirada entre los amigos.

Luego comenzó a venderla bien, a través de una tienda de juguetes de Osaka: crucigramas, laberintos, sopa de letras, criptogramas, diferencias... para el público japonés. ¿Cómo debe de ser un crucigrama en lengua japonesa, con 81 sílabas, más importantes que los fonemas o letras de las lenguas occidentales?