Falsas etimologías
Era el típico putero. Sólo vivía para gastarse toda la plata —y la heredada de sus padres— con las profesionales del sexo. De hecho, poseía un vicio mayor que el de practicar esas transacciones sexuales con las llamadas mujeres de la vida y era contar lo que entendía él como hazañas amorosas propias. Se aficionó tanto a contar esas proezas que acabó perdiendo la noción de cuáles eran reales y cuáles, fruto de su fértil imaginación. La calidad de sus descripciones era la suficiente como para no disgustar al sufrido, paciente e improvisado oyente de marras. Con ayuda de un corrector de estilo y de una hábil agente literaria, sus relatos acabaron en forma de libros, con lo que comenzó una exitosa carrera como escritor.Todo obedecía a una predestinación etimológica. Del acto de ir “con+puta(s)” deriva el verbo “computar”, que por evolución fonética da “contar”.
Se non è vero, è bene trovato.


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home