Contrapunto y fuga
Érase una vez un músico consagrado que se metió a escritor, con tanta pasión y empeño que descuidaba los compromisos y asuntos financieros y domésticos.Obsesionado por traducir en palabras la estructura polifónica musical de una fuga, no percibió el contrapunto de la fuga de su esposa con su amante (el de la esposa, claro está).


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