miércoles, junio 14, 2006

¿Por qué "Amores bilingües"?

Me llamo José Antonio Pérez-Montoro y mi pasión por la literatura me lleva a editar esta mi primera “bitácora”, que coincide con mi identidad escogida, así todo junto y sin diéresis: “amoresbilingues”. Por encima de todo, el “blog” pretende ser literario y toma el nombre prestado del título de mi primer libro de relatos. Tenía en mente la publicación de un ejemplar titulado Cuentos lingüísticos y acabé en el proyecto de Amores bilingües, cuatro cuentos bilingües que ejemplifican mi preocupación por la denominada “conciencia del lenguaje” —que algunos románticos alemanes ya habían percibido; el propio Nietzsche también intuyó, aunque fueran otras las ideas del filósofo que han pasado a la historia; pero que irrumpió con fuerza en el siglo xx cuando se convirtió en una de las características de la modernidad.

Como reflexión por hoy para mi querido lector, recuerdo que todo amor serio y maduro es bilingüe, porque con seguridad que la fórmula narcisista de amor no deja de ser algo frívolo. De hecho, cuanto más monolingüe sea una relación amorosa, resulta mucho más imperfecta. La globalización, con sus ventajas, pero, especialmente, peligros y perversiones, también permite amores entres seres de lenguas y culturas diferentes —como los personajes del libro. Mujeres y hombres, plurilingües en cuestiones amatorias, serían ejemplares de promiscuidad sexual en la práctica; sin embargo, esa “pluralidad de voces” tal vez es una de las definiciones de la personalidad moderna (pensemos en el escritor Pessoa, ‘máscara’ en latín, como paradigma).

Ya sé que es feo aprovechar un “blog” o bitácora con objetivos de propaganda, pero la contraportada de mi libro reza lo siguiente (traduzco del portugués): «En edición bilingüe castellano/portugués, los cuentos de este libro, presentan como elementos comunes, amores bilingües, con sus encuentros y desencuentros, éxitos y fracasos comunicativos, respectivamente. No obstante, la narración “El deseo del espacio” fue vertida al catalán, como homenaje al editor Victor Alegria».